La historia de Jordy

No era más que la clásica tarde de invierno en un puerto, neblina envolviendo todo,  los chicos saliendo de cole, la gente saliendo de su oficina, nuestras "no tan queridas combis" repletas a mas no poder pero con esa confianza que solo tienen los cobradores tratando de meter más gente por que donde caben 4 podrían entrar 5.

Y yo congelada como siempre, caminando a la casa… preguntándome porque habrán sacado ese semáforo que ahora sería tan útil en esta esquina donde cruzar en hora punta ya casi se ha hecho un milagro… y cruza con atención, mirando a todos lados porque nunca sabes de donde va a salir un loco apurado; pero toda esa descripción solo es un preámbulo para lo que quería escribir.

Aún hoy, muchos días después me da vueltas la historia que leí, esa conjunción de fantasía y realidad y el tratar de averiguar de donde salió el momento perfecto por el cual Jordy (creo que así se llamaba)  descubrió que ya no era más momento de quejarse, que necesitaba seguir viviendo y que para eso tenía que reunir todas sus ganas, las pocas fuerzas que albergaban su cuerpo y la suma de sus suspiros para entender que si, al fin, quedaba poco tiempo para lo mucho que le faltaba hacer tendría que vivirlo al máximo y así hizo hasta que sus ojos se cerraron. 

Hoy estuve pensando en Jordi, en su lucha contra el tiempo, en la fragilidad del ser, en el cadencioso sonido del viento cuando solo tu te acompañas, cuando tratas de resumir tus ideas, cuando te esfuerzas por ponerlas en práctica y sobretodo porque funcionen. Funcionen no para el resto, el standar, la aprobación de un sueño, la satisfación de un  jefe.

De eso se trata lo que termino de escribir con este párrafo: De hacer las cosas a su tiempo.

Ya me voy,tengo que regresar a casa.

Posted: May 22, 2007 Comments (0)

De vuelta pero sin segundas partes

Como va pasando el tiempo caray! Recuerdo la ultima vez que me senté frente a la compu a postear algo… Hablaba de la primera sorpresa de Ariana y ahora ella ya casi anda por todos lados gateando solaa sus cortitos casi 11 meses.

Y asi ha ido pasando el tiempo… murió uno de mis poetas favoritos: José Watanabe, el hombre que para mi podía captar la mejor foto con los versos que escribía. Calladito y humilde como siempre como si sus libros no hubieran cambiado en nada a ese muchacho trujillano que escuchaba atento los relatos de su papá y que tiempo después se viera envuelto entre papeles que sumaban todo lo que a su mente venía.

A él, al guardian del hielo debo mi retorno al blog

Espero no desconectarme por mucho tiempo y que en algun momento alucinantemente capturado en este frio invierno (y si, soy friolenta que se hace) se me ocurra algo superbacan que marque un punto en toda esta historia.

Posted: May 19, 2007 Comments (0)